Investigadores explican los efectos del ejercicio físico sobre el cerebro
Es ampliamente conocido que la actividad física resulta beneficiosa para nuestro organismo, incluido el cerebro. Ahora bien, ¿todo tipo de ejercicio genera efectos saludables?, ¿es cierto que el deporte ayuda a retrasar el envejecimiento?, ¿qué cambios se producen en nuestras neuronas cuando lo practicamos? Estas y otras cuestiones tienen respuesta en un estudio realizado por investigadores españoles del CSIC Coral Sanfeliu, quienes presentan las evidencias científicas de cómo la actividad física y deportiva moldea el cerebro humano y explican los efectos beneficiosos del ejercicio sobre la cognición, el estado de ánimo y la salud cerebral a todas las edades.
En los resultados de la investigación se hace referencia a que la respuesta del organismo al ejercicio es dual, es decir, que tiene efectos beneficiosos si se practica con determinada intensidad y duración, pero induce efectos negativos si estas aumentan en exceso.
Así entonces, cualquier actividad, por suave que sea, presenta efectos positivos en el individuo. Sin embargo, si se incrementa demasiado la intensidad o la cantidad de ejercicio, se reducen los beneficios, incluso pueden anularse hasta el extremo de no presentar diferencias respecto a una persona sedentaria, o producir efectos adversos, advierte el informe.
La mala noticia es que la curva entre uno y otro panorama varía según el individuo. La frecuencia cardíaca puede ser un indicador válido para calcular la intensidad y duración adecuadas. Un ejercicio físico que genere respuestas beneficiosas debe incrementar la frecuencia cardíaca en un porcentaje ligero, entre el 60-70%, de la frecuencia máxima de cada individuo, o moderado, entre el 70-80%.
El ejercicio influye en el desarrollo cognitivo y la memoria
A lo largo del texto los investigadores se adentran en los mecanismos genéticos, moleculares y celulares que sustentan los innumerables beneficios del ejercicio para nuestro cerebro. “Entre otros efectos positivos, produce un incremento de la capacidad cognitiva y de la formación de neuronas nuevas (potencia la capacidad de análisis matemático así como la habilidad lingüística); hace crecer el flujo sanguíneo en el cerebro y el consumo de oxígeno por las células neurales; incrementa la funcionalidad y disponibilidad de neurotransmisores clave; e induce neuroprotección en todas las áreas cerebrales analizadas hasta la fecha”, afirman los investigadores.
Terapia contra el envejecimiento
El ejercicio físico también puede constituir una vía para hacer frente al envejecimiento. De hecho, se ha probado que es una de las terapias no farmacológicas más efectivas. “Diversos estudios de poblaciones han demostrado que la actividad física disminuye la mortalidad por todas las causas en adultos de 50 a 70 años”, observa Coral Sanfeliu.
Además, mejora la evolución de determinadas enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer, a la vez que retarda la edad a la que se manifiestan y la aparición de síntomas. “El retraso en la aparición de esta patología con una vida físicamente activa es indiscutible. Incluso se ha demostrado que la actividad física disminuye los marcadores patológicos que aparecen en la fase silente de la enfermedad, la que se desarrolla previamente a la aparición de cualquier síntoma de pérdida de memoria”.
La larga lista de beneficios del ejercicio incluye igualmente el bienestar psicológico. Los múltiples cambios hormonales del organismo, inducidos por el ejercicio físico, como el aumento de la secreción de endorfinas que proporcionan bienestar y regulan el estrés, provocan un mejor equilibrio de los neurotransmisores y el aumento de la funcionalidad cerebral. Todo ello mejora el estado de ánimo, la autoestima y la armonía psicológica en su conjunto, se añade.

Periodista Marco Tulio Vega.

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