Grace McCallum es una joven de 18 años que destaca no solo por sus aptitudes deportivas, sino también por una profunda fe en Dios.
McCallum, una de las más firmes esperanzas de los Estados Unidos en la disciplina de la gimnasia olímpica para los próximos Juegos de Tokio, acumula a su corta edad sendos triunfos que le llevaron a obtener dos medallas de oro en Campeonatos del Mundo y cinco medallas de oro en los Campeonatos del Pacífico y los Panamericanos en 2018. En las pruebas para los Juegos Olímpicos de Tokio, McCallum se aseguró un merecido lugar gracias a sus cifras, muy superior al promedio.
Una vida basada en el deporte y la fe
Según destaca en una entrevista publicada el fin de semana por la revista católica “Central Minnesota Catholic”, Grace no viaja a ninguna parte sin su rosario y una cruz que pertenecía a su abuela. Además, los familiares de la joven afirman que ella siempre aprecia que la gente se acerque a decirle que rezan por ella, ya que la gimnasia es un deporte muy duro. Según Sandy McCallum, la madre de Grace, la oración es «una de esas áreas en las que decimos: la mantiene enfocada. Sigue rezando».
Grace, por su parte, considera que la gimnasia es un talento que le ha dado Dios, por lo que debe «usarlo y no desperdiciarlo». Se encomienda a santa Filomenta, su patrona desde el día en que recibió su confirmación. Así lo hizo ella y sus familiares en 2019, cuando compitió en los campeonatos estadounidenses y consiguió de forma inesperada la medalla de bronce.
Ahora Grace aspira a logros más altos y se sigue encomendando a Dios para conseguir lo que se propone. Su rosario y la cruz de su abuela estarán en Tokio mientras ella compite por los títulos olímpicos.

Periodista. Marco Tulio Vega.

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