El público virtual ni vence, ni convence. Se extraña a las personas.
La vuelta de “LaLiga Española de Fútbol” tras el confinamiento fue una gran noticia para los amantes de este deporte, pero la necesidad de que los partidos se celebrasen a puerta cerrada provocó la puesta en marcha de una solución con público y sonido de ambiente virtual para dar más ambiente a las retransmisiones.
Las críticas a esa solución fueron notables: el público era más «confetti» que otra cosa, decían los telespectadores, y ahora esas mismas críticas se han visto en la liga de béisbol y de baloncesto de Estados Unidos: las soluciones de público virtual creadas para las retransmisiones son distintas e incluyen público generado con Unreal Engine, pero da igual lo que se intente: a los telespectadores no parece convencerles ninguna de esas opciones.
Es la verdad. Ninguna de esas soluciones parece haber convencido a los usuarios. En el caso del béisbol se han propuesto al menos dos alternativas. En una de ellas se instalaban fotos de espectadores de cartón-piedra en los asientos para tratar de simular esa presencia en los campos de béisbol, pero el efecto era extraño.
Tampoco ha parecido convencer el uso de la tecnología para renderizar al público en tiempo real. La tecnología Pixotope que ya se había usado en algunos eventos deportivos como la Super Bowl ha permitido integrar público virtual en las emisiones televisivas.
En la NBA la propuesta es aún más extraña: se invita a algunos fans con entradas especiales a presenciar los partidos de forma virtual y a mostrar sus caras en pantallas situadas alrededor de la pista de baloncesto. Para ello se ubican televisores y se hace uso del modo Together recién estrenado en Microsoft Teams.
Mucho más arriesgada fue la propuesta de un equipo de la liga surcoreana de fútbol. Allí el FC Seoul descartó usar figuras de cartón y las sustituyó con maniquíes… de muñecas sexuales. La liga multó al equipo con 71.000 euros y se inició una investigación por el asunto, del que los responsables del equipo se disculparon poco después.
Ideas van, ideas vienen… Intentos por allá, intentos por aquí. Y aunque algo se logra, nada ha podido llenar el vacío, la esencia del ser humano, la calidez del público de todas las edades en los eventos deportivos. En tiempos de una robótica cuyos impulsores la colocan por encima de todo, está claro: Las personas, somos muy importantes, fundamentales en todo momento y acción. ¡No se nos puede sustituir!

Periodista Marco Tulio Vega.

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